De los instrumentos del hombre, el más
asombroso es, sin duda el libro. Los demás son
extensiones de su cuerpo. El microscopio, el
telescopio, son extensiones de la vista; el teléfono
es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la
espada, extensiones del brazo. Pero el libro es otra
cosa: el libro es una extensión de la memoria y la
imaginación.
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